Hay muchos capítulos de La Dimensión desconocida que me parecen epiquisimos, que son atrapantes desde el principio o que terminan de manera magistral, dando un giro cosas que no veíamos venir. Pero hay un capitulo que me llegó mucho al corazón. Y estoy segura de que es porque el protagonista podríamos ser nosotros, va dirigido a los lectores. Y termina de una manera bastante desagradable para el pobre hombre. Henry Bemis, un apasionado lector, oprimido por su esposa y por su jefe, finalmente logra tener todo el tiempo del mundo para leer tras una apocalíptica soledad, pero el destino o la casualidad le juega una mala pasada. Este episodio es el 8 de la primera temporada. Y tiene un protagonista que aunque al principio caiga mal, porque no hace lo que tiene que hacer (trabajar en el trabajo específicamente) con el tiempo vamos empatizando, para sentir al final, lastima ante su desgracia. Porque si hay algo que tiene los capítulos de esta icónica serie es que no todos terminaban con...
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