Antes de comenzar con la reseña, he de decir que cometí un pequeño error al elegir esta lectura. Pues resulta que estaba leyendo lo mas tranquila y sentía que me estaba perdiendo algo. Sabia que había pasado algo importante, pero solo lo mencionaban como algo del pasado. Bueno, resulta que esta es la segunda parte de esta historia. La primera lleva por nombre "Antes de Melisa... El orfanato" y por lo que entiendo todo transcurre en ese edificio, pero en esta segunda parte el edificio ya no existe, porque fue incendiado. Lo que nos muestra este librito es qué pasa con aquellas huérfanas vampiras sin hogar después de ese evento. Cómo empiezan a vagar y a encontrarse con sujetos que solo quieren lastimarlas. A pesar de que empecé con el pie izquierdo, disfrute mucho de esta aventura. Tenemos a este grupo de amigas a la deriva, que caminan por senderos desconocidos buscando un futuro. Me gustó ver los lazos de amistad entre ellas y me dolió un poco cuando una de ellas reci...
Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada «superestrella», cada «líder supremo», cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... es desafiada por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Quizás no hay mejor demostración de la soberbia humana que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente los unos a los otros y de preservar y apreciar el pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido.
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